Hubo un año que trabajé reemplazando a una profesora de harta edad, a punto de jubilarse, y ella tenía su horario con el día viernes libre. Era glorioso.
Eso sí, los otros cuatro días había que apretar el acelerador full para no quedar con cosas pendientes.
Hubo un año que trabajé reemplazando a una profesora de harta edad, a punto de jubilarse, y ella tenía su horario con el día viernes libre. Era glorioso.
Eso sí, los otros cuatro días había que apretar el acelerador full para no quedar con cosas pendientes.